Acoso sexual
La conducta indeseada de índole sexual recibe el nombre de acoso u hostigamiento sexual. Este tipo de acoso puede crear un ambiente de trabajo desagradable o poner los favores sexuales como condición de empleo. El acoso sexual no es sólo señal de malos modales o comportamiento inapropiado en el trabajo; se trata de un delito prohibido por ley.

Dos tipos de acoso
El acoso sexual se divide en dos categorías: “por ambiente hostil” y “por chantaje.”
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Acoso por ambiente hostil: se produce en presencia de conducta ofensiva, como sería el caso de un empleado que le bloquea el paso o le hace comentarios sexuales a uno de sus colegas.
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Acoso por chantaje: se produce cuando un empleador o supervisor ofrece un trabajo, promoción o beneficio a un empleado a cambio de favores sexuales. Cualquier instancia de acoso por chantaje es causal de demanda legal.
Cómo reconocer el acoso sexual
Aunque a menudo se trata de abuso intencional de jerarquía laboral, a veces el acoso es una simple consecuencia de malentendidos o comportamiento insensible. No importa dónde se produce el acoso; la conducta sexual inapropiada sigue siendo indeseada, tanto dentro como fuera del sitio de trabajo.
El acoso verbal es de tipo hablado, e incluye presión indeseada para citarse, comentarios orientados hacia el sexo y chistes sexuales, como por ejemplo bromas que vinculan comportamientos con el síndrome premenstrual o la testosterona. Los silbidos de admiración también son una forma de acoso verbal.
El acoso visual se basa en materiales exhibidos en el sitio de trabajo, como calendarios, carteles y programas de computadora que muestran a hombres y mujeres despojados de sus vestimentas. Ciertos comportamientos como gestos sexuales y miradas lascivas también se consideran acoso visual.
El acoso físico implica la invasión del espacio personal, como arrinconar a un compañero de trabajo, apoyársele encima, rozarlo, tocarlo o pellizcarlo. La agresión sexual y la violación son otras formas de acoso físico.